Habiendo conquistado Pradera del Ganso, el 31 de mayo la fuerza terrestre británica avanzaba por dos avenidas: monte Kent y Fitz Roy.
La fuerza terrestre británica avanzó 80 kilómetros desde San Carlos hasta las inmediaciones de Puerto Argentino sin oposición, sufriendo las inclemencias del clima y la aspereza del suelo. La falta de movilidad para satisfacer los requerimientos tácticos y logísticos simultáneamente determinó que la marcha se hiciera a pie a o no fuera posible hacerlo. La imprevista alta demanda de helicópteros para el aprovisionamiento logístico y la pérdida de tres helicópteros Chinook en el Atlantic Conveyor motivó a los británicos a realizar el avance por medios navales.
Elementos del 2 PARA ocuparon Fitz Roy el 1 de junio. Los mandos británicos decidieron desplazar por medios navales a la 5.ª Brigada de Infantería del Ejército Británico para reforzar la posición.159
El capitán Carlos Alberto López Paterson combatió en el cerro Dos Hermanas con el Regimiento de Infantería 4 «Monte Caseros» y ha rememorado que desde el 1 de junio «el tiempo ofrecía otra cara de las dificultades que afectaban tanto a los británicos como a nosotros: la niebla. Pero en este caso, la total falta de visibilidad diurna era un problema grave para nosotros, que estábamos en la defensiva, y una gran ventaja para el atacante, que podía moverse, acercarse y reconocer con bastante comodidad y seguridad ... A esta altura de los acontecimientos, todos conocíamos bien cuáles eran los efectos de las artillerías naval y terrestre de los británicos y qué eran sus tropas especiales combatiendo a corta distancia. Además, habíamos participado del rechazo de dos intentos británicos por infiltrarse en las posiciones que el Regimiento 4 ocupaba en el Monte Harriet ... Era notorio como cada uno sabía lo que tenía que hacer, fuera capitán o soldado, sin pánico, sucio, mojado y con las extremidades inferiores medio congeladas; pero sin claudicar, sin pedir relevo; para no representar una carga para los demás, y sin ‘shocks’ emocionales. Todos estábamos aprendiendo la importancia de estar allí.»

Debido a la información recibida sobre la presencia de tropas enemigas de reconocimiento sobre las laderas de Monte Wall, el jefe de Regimiento de Infantería 4 «Monte Caseros» (Teniente Coronel Diego Alejandro Soria) requirió el envío de una patrulla de comandos al lugar con la misión de obtener información y prisioneros. La exitosa misión ,que se realizó durante la noche del 5 al 6 de junio contra el pelotón de marines reales bajo del mando del Teniente Tony Hornby del 42 CDO, comenzó con la patrulla del Capitán Andrés Ferrero atravesando el campo minado installado al frente de la Compañía B (Teniente 1.º Carlos Alberto Arroyo) del Regimiento 4 en Monte Harriet, que proporcionó carne asada a los comandos, y el repliegue posterior con mucho equipo británico capturado se realizó gracias a los camiones todo terreno Unimog del Capitán Fernando de la Serna estacionados al pie del monte.
Debido a la información recibida sobre la presencia de tropas enemigas de reconocimiento sobre las laderas de Monte Wall, el jefe de Regimiento de Infantería 4 «Monte Caseros» (Teniente Coronel Diego Alejandro Soria) requirió el envío de una patrulla de comandos al lugar con la misión de obtener información y prisioneros. La exitosa misión ,que se realizó durante la noche del 5 al 6 de junio contra el pelotón de marines reales bajo del mando del Teniente Tony Hornby del 42 CDO, comenzó con la patrulla del Capitán Andrés Ferrero atravesando el campo minado installado al frente de la Compañía B (Teniente 1.º Carlos Alberto Arroyo) del Regimiento 4 en Monte Harriet, que proporcionó carne asada a los comandos, y el repliegue posterior con mucho equipo británico capturado se realizó gracias a los camiones todo terreno Unimog del Capitán Fernando de la Serna estacionados al pie del monte.
El bombardeo de sus posiciones desde el mar, el aire y la tierra es continuo. En la caída del invierno, en los montes a las afueras de Puerto Argentino, los hombres de la Regimientos de Infantería 4 y 7 luchan por mantener la línea mientras tratan de no congelarse y de pasar hambre, habiendo llegado sin ropa de invierno y con pocos suministros y municiones. Sobre el aprovisionamiento de aquellos días, Julio Lago (soldado ranchero del Regimiento 7 "Coronel Conde") muestra su particular visión.
De entrada hacíamos tres comidas por día, después se hicieron dos y al final, una. Te levantabas a las cuatro de la mañana y preparabas un mate cocido; después ya entrabas con la comida que se repartía a mediodía, otra más que se repartía tipo cuatro, cinco de la tarde, y a preparar todo para el otro día. Y así era continuamente. El problema era que amanecía a las diez de la mañana o a las nueve, y oscurecía a las tres y media. Con el toque de queda no se podía circular de noche, o sea, no había tiempo para andar repartiendo la comida.
En la noche del 8 al 9 de junio, la Compañía B del Regimiento 4 y la Compañía B «Maipu» del Regimiento 7 rechazan un ataque importante por parte de 100 Marines Reales y Paracaidistas británicos en la línea Longdon-Dos Hermanas-Harriet.
No hay comentarios:
Publicar un comentario