El 29 de mayo, la Compañía de Comandos 602 del mayor Aldo Rico recibió la misión de destacar el resto de sus hombres en la zona de Monte Kent, y esperar el inminente asalto británico, para dejarse sobrepasar e infiltrarse en su retaguardia. Cinco helicópteros argentinos despegaron al anochecer de la base de la Aviación del Ejército, ubicada en el hipódromo, rumbo al valle del Kent, para luego sobrevolar puntos estratégicos cercanos a San Carlos y recuperar a la patrulla del Capitán José Ramón Negretti de la Compañía de Comandos 601 infiltrados en Big Mountain.
En la noche del 29 al 30 de mayo, la 3.ª Sección de Asalto del Capitán Andrés Antonio Ferrero llegó a la base del Monte Kent, pero rápidamente se encontraron bajo fuego de ametralladoras y morteros de la Tropa del Aire del Servicio Aéreo Especial. El Sargento 1.º Raimundo Máximo Viltes fue herido de gravedad y la Tropa de Aire sufrió dos hombres gravemente heridos (Carl Rhodes y Richard Palmer) por disparos de fusil.
Al amanecer del 30 de mayo, los hombres de la 2.ª Sección de Asalto del Capitán Tomás Víctor Fernández, se infiltraron tras las líneas enemigas. El Teniente 1.º Rubén Márquez y el Sargento 1.º Oscar Blas fueron designados para encabezar la patrulla. Subieron hasta un peñasco cuando los disparos de una ametralladora quebraron el silencio. Luego llegó una explosión. Eran las 09:30 horas en el cerro Bluff Cove Peak y se enfrentaban a los comandos británicos del SAS que los habían descubierto. Márquez gritó: «¡Cuidado, emboscada!» alertando a sus compañeros y quedó como blanco de los defensores, comandados por el Mayor Cedric Delves. Márquez lanzó granadas y Blas comenzó a disparar. En su acción, hirieron a otros dos comandos británicos (Ewen Pearcy y Don Masters) y frenaron el avance enemigo. Así, ambos boinas verdes argentinos dieron su vida para que sus compañeros se salvaran y se les concedió póstumamente la Medalla al Valor en Combate.
Al intentar reforzar Kent aquel 30 de mayo con la patrulla del Comandante Jorge Enrique San Emeterio, un Aerospatiale SA-330 Puma fue alcanzado por un misil en la cola del helicóptero, lo cual provocó una fuerte explosión que causó la muerte de siete comandos de la Gendarmería Nacional Argentina y once seriamente heridos/lesionados.

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