El 21 de mayo un destacamento de la flota británica llevó a cabo en la bahía San Carlos un desembarco de tropas. La oscuridad, un tiempo desfavorable para las observaciones y unos ataques de distracción en otros lugares de la isla Soledad facilitaron el desembarco. La única oposición terrestre argentina al desembarco británico provino del Equipo de Combate Güemes de 60 efectivos del Ejército Argentino a cargo del Teniente 1.º Carlos Daniel Esteban.El equipo guarecía la Altura 234 y puerto San Carlos. El jefe del equipo argentino avisó al alto mando argentino en Puerto Argentino sobre el desembarco. El alto mando procedió enviando un avión MB-339 que constató el asalto anfibio. El equipo argentino abatió cuatro helicópteros británicos y eventualmente se replegó por inferioridad de condiciones. La batalla de San Carlos pasó a ser aire-mar exclusivamente tras la retirada del equipo de combate de la Altura 234. Los británicos armaron una cabeza de playa en puerto San Carlos, Bahía Ajax y San Carlos simultáneamente. Las fuerzas terrestres británicas fueron espectadoras de la lucha aeronaval que se libraba.
Aviones de la Armada y la Fuerza Aérea Argentina atacaron al destacamento de desembarco y a la cabeza de playa. Hundieron un destructor y dos fragatas británicas, hiriendo y matando a decenas de marinos. Estos aciertos costaron a los aviadores argentinos unos 22 aviones y 10 pilotos.
El 25 de mayo los argentinos repitieron el ataque de Exocet y hundieron al transporte SS Atlantic Conveyor, destruyendo su carga, vital para la campaña terrestre británica: tres helicópteros Chinook, seis Wessex y un Lynx (según los británicos los Harrier y Sea Harrier habían sido retirados antes del ataque). La acción más importante y discutida de estos ataques fue el ataque al HMS Invincible del 30 de mayo. Allí Argentina disparó su último Exocet AM 39. Según uno de los sobrevivientes de la misión, Gerardo Guillermo Isaac, el Exocet impactó e infligió en el portaviones.
El 26 de mayo el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 505 que permitió a Pérez de Cuéllar intentar solucionar el conflicto deteniendo las acciones militares.
En la noche del 26 al 27 de mayo, en medio del barro y la lluvia del itsmo de Darwin, una compañía del Regimiento 12 al mando del Teniente 1.º Jorge Antonio Manresa logra capturar la base de patrullas del Servicio Aéreo Especial (SAS) en Monte Usborne, pero tuvo que replegarse ante el avance británico.
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